lunes, 21 de abril de 2014

Crónica de una Feria del Libro anunciada





Ya lo había dicho el profesor al inicio del semestre, nos había hablado de la experiencia increíble de compartir una visita al Palacio de Minería. Los libros ya son una experiencia por sí sola, reunidos en un palacio, se convierten en el protagonista de una vida. El día cada vez estaba más cerca, hoy era ese día.
Salgo del metro Allende esquivando a las personas que no me permiten pasar a prisa. Miro mi reloj y son casi las 11 de la mañana, corro hacia la derecha de la calle que es igual a muchas calles del centro. Espero que no me hayan dejado, si mi clase ya está dentro de la feria no sé cómo los voy a encontrar. No tengo idea de dónde buscarlos.
 Con el corazón latiendo rápidamente y la cara sonrojada veo a lo lejos a dos de mis compañeras, mis rodillas se tranquilizan, cruzó la calle con más cuidado, miro para un lado y para el otro. Cruzó la calle, me acerco a la entrada del Palacio, parece una feria, ya están ahí reunidos varios compañeros. Yo recupero poco a poco el aire.
Frente al palacio, las personas ya esperan ansiosa, están formadas para comprar un boleto y poder entrar. Con la mira busco el rostro de alguien conocido, me acercó a Ilse, ella espera como todos los demás a que el profesor llegué. Que bella es la ciudad a esta hora, que bien se siente no ir a la escuela tan temprano y tomar la clase en otra parte, me digo cuando veo que el profesor y algunos compañeros llegan y nos saludan a los que por minutos no fuimos puntuales.  

Ya dentro de la feria, paredes construidas por hileras interminables de libros nos dieron la bienvenida. Conducidos por la  guía de nuestro profesor, recorrimos los distintos pasillos de las diferentes editoriales, pasamos conociendo y reconociendo títulos. Las entrevistas que creamos a lo largo de la mañana nos mantuvieron a la expectativa de un mundo al que todos queremos pertenecer, al de las letras. 



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